Archivo de la categoría: Vivir la vida

MEDITACIÓN 53

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ATENCIÓN!!!!!
Vengo con una súper recomendación. La meditación está de moda pero hay veces que no sabemos por dónde empezar o por dónde cogerlo.

Mi amiga 2.0 Slow Lou, os lo pone fácil con su curso online Meditación 53, sencillo y que te acompañará cada semana durante un año, para llevaros de la mano y mostraros lo sencilla pero a la vez importante que es la meditación y a un precio de risa para todo lo que nos ofrece.

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Curso online MEDITACIÓN 53

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LA IMPORTANCIA DE LA TRIBU

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Despierto con la primera luz del alba, la brisa mece las telas que hacen a su vez de paredes de nuestra tienda, nuestro hogar. Un hogar que nos protege y nos acoge como si volviéramos al útero de nuestra madre, cálido, confortable. A mi alrededor aún duermen mis hermanas y sus cachorros, tan míos como suyos. Son afortunados, tienen muchas madres que les atienden y aman. Salgo afuera, no necesito más que mi propio cuerpo, nada se interpone entre la Pachamama y yo. Siento como late bajo mis pies, la siento dentro de mi, somos uno con ella, en unidad e igualdad.

Mis manos comienzan a tocar la suave piel del tambor, el ritmo acompasado a mi latir, al latir de Gaia, la Madre Tierra. Mi cuerpo despierta, mis hermanas despiertas, nuestro pequeños despiertan y celebramos el nuevo día con nuestra danza, con nuestras bendiciones y en la mejor compañía, nuestra tribu.

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Recuerdos y sensaciones se agolpan en mi. Recuerdos grabados en mi alma, épocas pasadas, siglos atrás. Y siento gran anhelo por volver a vivirlo, vivir en tribu, vivir juntas como una enorme familia.

En nuestra sociedad actual no tenemos ese sentimiento de tribu. Al contrario, nos inculcan la individualización, ser el que destaca, ser mejor que el otro, competitividad, agresividad… No es natural, no es nuestro. Los hogares son cada vez más pequeños y la tendencia es ir separándose de la familia.

Yo necesito a mi tribu, mi familia de sangre y mi familia elegida, aunque no tengo claro si soy yo o son ellas las que me eligen a mi. Mi familia elegida son esos hombres y sobretodo esas mujeres que están para mi cuando lo necesito, en lo bueno pero sobretodo en lo malo, me cuidan, ayudan y sostienen. Me entienden y respetan, son compañeras de vida, de camino, hermanas de alma.

No valoramos lo que tenemos hasta que realmente, estamos en una situación límite, es entonces cuando salen manos y corazones de cualquier parte, que no dejan que caiga y te animan a seguir adelante de su mano. Somos una red, somos una auténtica tribu.

Gracias por ser y estar en mi vida

)O(

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¡FELIZ DIA DE LA MADRE TIERRA!

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vivir en la tierra

Fuente: viviendoenlatierra.com

22 de Abril, Día Internacional de la Madre Tierra

Hoy siento la necesidad de hablar de ella, de la Pachamama, nuestra Madre Tierra, Gaia. El lugar donde habitamos, nuestra casa, nuestro hogar. Son muchos los que prefieren vivir desconectados de la naturaleza, prefieren no saber, pero no por ello dejarán de sufrir los efectos de todos los problemas medioambientales que nos rodean. He oído muchas excusas y argumentos del tipo; “Lo que yo haga no tiene importancia”, “Si sólo reciclo yo no sirve de nada”, “No tengo poder para cambiar el mundo”… Y yo no puedo más que poner los ojos en blancos y pensar que no son más que excusas para quedarse en el lado fácil.

Cada grano de arena sirve para hacer una montaña. Como dijo Mahatma Gandhi “Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”.  Hazlo por ti, tu familia, tus amigos, por todos los seres vivos que habitamos el planeta, por tus hijos y por las próximas siete generaciones. Tu aportación por insignificante que parezca, es parte del cambio. Es algo que tenemos que hacer de la mano y concienciar a las futuras generaciones. Nosotr@s somos el presente pero ell@s son el futuro.

Hay muchas formas y no todas pasan por ser activistas: reciclar, reutilizar, consumir frutas y verduras de temporada y de cercanía, más productos ecológicos (cosmética, limpieza, alimentación…), ser conscientes del consumo energético en casa, ahorrar agua… Empezar es el primer paso del camino y no cuesta tanto si mi hijo de dos años ya sabe cómo reciclar.

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Pachamama

Gaia es nuestra casa. Si intentamos cuidar y mantener limpia nuestra vivienda, la que nos da un techo y unas paredes donde vivir, deberíamos ser capaces de cuidar de nuestra Madre Tierra, la que nos sostiene, nos sustenta, nos nutre, nos acoge. No podemos responder mal tratándola, sino cuidando de ella como cuidamos de nuestro hogar y como cuidamos a nuestra madre.

Si nos conectásemos conscientemente con Gaia, si la sintiésemos como algo nuestro, nuestra forma de actuar cambiaría. Hoy es un día para eso, para tomar consciencia de en qué momento estamos y hacia dónde vamos si no tomamos medidas inmediatas, urgentes. Le estamos haciendo mucho daño y se remueve en forma de terremotos y grandes olas, su voz huracanada intenta despertarnos y las hojas de sus árboles nos acarician para que sepamos que ella está ahí, siempre. Que nos acoge como hijos suyos que somos.

Ahooooo

Feliz Día de la Madre Tierra

)O(

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Conexión con Gaia

Ama

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Ama, sabiendo que aquel a quien amas podría no estar aquí mañana,
sabiendo que hoy podría ser tu último día para contactarte verdaderamente,
sabiendo que no puedes saber cómo termina la historia.
Porque ¿qué nos queda en esta vida si no tenemos nada qué perder?

Que te importe, que te importe profundamente hasta que te duela,
que te importe sin importar lo que digan los demás,
sin importar el ridículo, el rechazo, y el hecho de no ser comprendido,
que te importe tanto que deje de importarte lo que te pase.

Sumérgete, sumérgete con toda tu disposición, en este agridulce misterio del amor,
sin saber lo que es el amor y de todos modos amar,
como un tonto, como un niño fascinado, como un loco,
como alguien que ha olvidado cómo ser cínico
o cómo estar en lo correcto.

Ama hasta que tu voz tiemble,
y hasta que tu corazón retumbe,
y hasta que tus piernas no puedan más,
y hasta que tus filosofías se conviertan en polvo,
y hasta que tu inteligencia se incline de vergüenza haciendo una reverencia.

Y serás llevado hasta los lugares más oscuros,
y tu corazón será puesto en el fuego por aquellos a quienes nunca se los pudiste abrir,
y serás recordado de lo que siempre, en secreto, supiste:

Que con el tiempo, olvidarás absolutamente todo, excepto cómo morir, y cómo amar.

– Jeff Foster

La Rueda del Año

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La vida de una bruja a lo largo de un año está llena de fechas para recordar: Lunas llenas, Lunas oscuras, Lunas crecientes y menguantes; fechas propicias para hechizos, festividades antiguas… y los ocho grandes festivales que conforman lo que nosotras llamamos La Rueda del Año. Ocho ocasiones en las que las brujas celebramos el ritmo interno de este planeta en el que vivimos y su danza en su viaje por el universo. El calendario de una bruja está lleno de fiestas, porque a diferencia de otros cultos y creencias, las brujas pensamos que la vida está creada para disfrutarla y celebrar cada momento de ella. Lo celebramos todo y no hace falta insistirnos mucho para remangarnos las faldas, sacudirnos los zapatos y salir a bailar en círculo liberando cabelleras y risas.

Y parte de esa alegría y celebración se basa en el hecho de saber que el viaje que hacemos a través del tiempo durante un año, lo realizamos también a través de las enseñanzas de la naturaleza y a través de nosotras mismas. Es un viaje en el que ponemos toda nuestra atención en los cambios que se producen a nuestro alrededor para comprender los que se producen en nuestro interior. Y aunque cada año se repiten los mismos ciclos, cada viaje lo realiza una bruja distinta. Todo lo que aprendemos de nosotras mismas y del mundo durante una Rueda, nos cambia y convierte en personas diferentes en la siguiente. Siempre cambiantes, siempre únicas, viajamos de estación en estación, de año a año, bailando, aprendiendo, reencontrando y conociéndonos una vez más en cada giro de la Rueda. Una Rueda compuesta por ocho radios que se repiten una y otra vez, en un viaje cíclico y eterno.

En Primavera el mundo nos enseña a recordar los principios. A echar la vista atrás y ver dónde está la niña que fuimos, encontrarla en nuestro presente y sanar las heridas que puedan haberla marcado y que aún le duelen a la adulta que somos. Es tiempo de aprender que nunca es tarde, que siempre hay nuevos brotes, nuevos comienzos y que robarle al día unos momentos para jugar es invertir en nuestra felicidad presente y futura. La Tierra nos muestra cómo de su profunda oscuridad brotan las más bellas flores, cómo la vida despierta buscando los cálidos rayos del Sol que hace poco regresó. En el Equinoccio de Primavera celebramos con flores, con huevos decorados recordando el huevo de la vida, celebramos a la Diosa Doncella que juega entre los árboles y las flores con sus ninfas niñas. Celebramos el retorno de la vida y el equilibrio de la luz y la oscuridad.

A medio camino entre el Equinoccio de primavera y el Solsticio de Verano, celebramos Beltane. El Primero de Mayo. El momento en que la Tierra está fecunda, preparada para recibir la simiente de los frutos del verano. Los campos están listos para sembrar el cereal y la sangre nos baila en las venas calentando cuerpos y almas. Es el matrimonio de nuestra Diosa Amante con su consorte, el Dios Astado, el Señor de la Fertilidad y de todo lo que es salvaje y libre. Celebramos el don de la sexualidad y sus frutos.  Es tiempo de reconciliarnos con lo que somos y agradecernos ser, de hacer las paces con nuestra imagen y nuestro cuerpo y darle todo el amor y el cariño que se merece. Celebramos el amor en todas sus formas y manifestaciones. Celebramos el orgasmo creador de universos y mundos. En Beltane encendemos hogueras y bailamos, y hacemos el amor encarnando en nosotras a la Diosa, celebramos la sensualidad de nuestros cuerpos amándonos y amando a otros. Celebramos el acto que da origen a la vida.

En el Solsticio de Verano nuestra Señora, ya una mujer joven adulta, disfruta del pleno amor del Dios en su máximo poder. Ella está embarazada y Él comienza a perder energías mientras se transforma en el grano que yace esperando a brotar. A partir de mañana los días serán cada vez más cortos, recordándonos que incluso en la plenitud de la vida, todo está condenado a marchitarse y morir para renacer de nuevo. Hoy quemamos en una gran pira todo aquello que nos impide llegar hasta nuestro futuro, hasta nuestro destino, todo aquello que cargamos a nuestras espaldas y que no nos deja convertirnos en quien debemos ser. Nuestra mejor versión. Es tiempo de buscar a la mujer que eres, qué te gusta, cuáles son tus sueños, cual es la vida que quieres vivir y qué vas a hacer para conseguirla. En esta noche de verano y fuego celebramos la vida que crece esperando a nacer.

Entre el Solsticio de Verano y el Equinoccio de Otoño, los campos están cubiertos de oro, los árboles frutales están pesados y cargados de sus jugosos frutos que nos llenan de agua durante los cálidos y dorados días estivales. Llega Lammas, el primero de agosto. La fiesta de la cosecha. Nuestra Diosa embarazada es ya una mujer en toda su plenitud, redondeada y con un prominente vientre en el que se gesta el futuro del mundo. Es tiempo de recoger lo que hemos sembrado y aceptar que hemos sido las madres de la vida que nos hemos creado. También es momento para explorar nuestra creatividad. Las mujeres no sólo parimos hijos, también parimos ideas, creaciones, arte, libros, caricias. Toda bruja es una madre que se pare a sí misma cada año, junto con nuevos sueños, nuevos hechizos, nuevas ansias de conocimiento. Nueva magia que añadir a la antigua. Toda bruja es madre de su poder. Esta noche celebramos el poder de crear vida.

Y en el Equinoccio de Otoño celebramos la última cosecha. Los últimos granos de vid que fermentarán para convertirse en el vino sagrado. Celebramos el sacrificio del Dios que está muriendo para alimentar a los hijos de la Tierra. Celebramos la belleza y la sabiduría de la madurez de nuestra Señora, que ahora en un último esfuerzo nos muestra sus más intensos colores y su última explosión de vida. Es tiempo de aprender a aceptar la madurez que también nos llegará a nosotras, y encontrar la belleza que se esconde en los últimos días de la juventud. Es momento de aprender que, ésta vez, el equilibrio entre la luz y la oscuridad se decantará por ésta última y que eso también es bueno. El otoño es la estación de la brujas, tal vez porque reconocemos ese Sacrificio de la Madre en nosotras, las brujas sacrificamos nuestra juventud muy pronto porque todo lo que traemos con nosotras de otras vidas nos hace llegar a un otoño del alma  a una edad temprana. La mayor parte de nuestra existencia es un largo día dorado de otoño en el que los velos de nuestros ojos y los velos que separan los mundos, caen sin cesar como hojas al viento a lo largo de los años hasta que ya nada nos ciega. En esta noche celebramos la sabiduría de aceptar que la vida pasa y el tiempo nos cambia.

Y tras el Equinoccio, a medio viaje hasta el Solsticio de Invierno, las puertas que separan los mundos se abren para permitir el regreso de aquellos que se fueron y acompañar a nuestro Señor, muerto ya, para reinar en el otro mundo. Llega Samhain, cuando la tierra ya apenas da fruto y todo parece marchitarse y morir. Es tiempo de enfrentarnos con la certidumbre de que nosotras también moriremos así como muchas cosas de nuestra vida que creíamos eternas también murieron y se perdieron en el tiempo. Es el momento de aprender a dejar ir todo aquello que no podemos seguir llevando con nosotras. De enfrentarnos a nosotras mismas y reconocer que ya no podemos ni queremos seguir cargando con cadáveres que ya no tienen lugar en el mundo de los vivos. Tenemos que aprender a regalarnos la capacidad de saber decir adiós. Esta noche nos levantaremos frente al portal que separa los mundos y honraremos la existencia de nuestros antepasados, porque gracias a que ellos vivieron hoy nosotras podemos existir. Celebraremos la belleza de la oscuridad, el misterio de lo desconocido y el recuerdo de nuestros muertos. Esta noche celebramos que la muerte es sólo una parada más en el viaje de la vida.

Y en el Solsticio de Invierno celebramos el retorno del Sol. La vuelta de la Luz al mundo. La Tierra está sumida en el silencio, en el frío manto de la nieve, en la desnudez  y el sueño. Congelada y durmiente, la Tierra sueña con la primavera guardando en sus profundidades oscuras la promesa de la primavera. En esta noche, la más larga del año, el Sol retorna para recordarnos que la quietud no dura eternamente. Que ahora su calor apenas acaricia la superficie de su amada, pero la Diosa acaba de dar a luz al Niño Divino que cada día se hará más fuerte hasta que vuelva a despertar a lo que está dormido. Es tiempo ahora de imitar a nuestra Señora y volvernos hacia dentro. Las brujas descansamos en invierno, bajamos el ritmo y nos concentramos en nuestro interior, porque es allí donde se encuentra todo lo que hemos ido aprendiendo durante el año. Es ahora cuando por fin nos centramos en ello y comprendemos. Iniciamos un viaje hacia nuestro corazón que durará hasta la primavera. No es tiempo de tomar decisiones, no es tiempo de emprender. Es sólo tiempo de soñar, de observar, de conocernos y valorar la sabiduría que llevamos dentro y que sólo se puede alcanzar tras haber pasado las etapas anteriores. Nuestra Diosa, ahora anciana, nos muestra el gran valor de la edad y la experiencia. Nos enseña a amar y honrar a nuestros mayores, y a toda una vida de aprendizaje. Esta noche celebramos que en la más profunda oscuridad es dónde se nutre la vida.

Y entre el Solsticio de Invierno y el próximo renacer de la primavera nos encontramos en Imbolc. La fiesta de la leche. La Diosa aún duerme pero su sueño es más ligero. Un leve calor comienza a filtrarse hasta las profundidades oscuras y calienta las semillas que se agitan. Las nieves poco a poco se derriten. Alguna flor valiente se atreve a abrir sus pétalos buscando la belleza del día. Los corderos nacen y pronto los lobos se aparearán. Los arroyos de la montaña comienzan a correr abriéndose paso entre la blandura blanca. La vida aún no ha vuelto, es tan solo un proyecto, pero su certeza se huele en el aire. Todo es puro, el silencio del invierno se rompe con los primeros sonidos de pisadas y cantos en el bosque. Todo es una gran promesa de novedades y cambios. Es tiempo de emerger de nosotras mismas y proyectar nuestro futuro, de crear nuevos caminos en la vida, de organizar nuevos inicios para nosotras. De acumular energías para la explosión de vida que se acerca. En Imbolc encendemos velas para celebrar el retorno del calor y la luz que traerán la vida de vuelta, bebemos leche para recordar que los corderos que nacen nos aseguran una nueva primavera. Esta noche celebramos que tras la quietud y el sueño de la muerte, la vida siempre regresa una y otra vez.

Esta es nuestra Rueda del Año, en la que aprendemos, estudiamos al mundo y a nosotras mismas y celebramos, siempre celebramos, la vida.

En ella encontramos la sabiduría que convierte todos los años de la vida de una bruja en algo que merece ser vivido, amado, celebrado y sobre todo, en algo embrujado.

Bienvenidas al misterio de la Rueda del Año.

Hyedra de Trivia

FUENTE: https://hyedra.wordpress.com/