Archivos Mensuales: noviembre 2013

Razones para hacer pan en casa

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A diferencia de otros países europeos, como Alemania, donde existe mucha tradición de elaboración de pan casero, en España esto es apenas conocido y uno, que se confiesa panadero aficionado, tiene que soportar la consideración de frikie cuando alguien llega a casa y le enseño mis bollitos y las barras de pan que hice el día anterior.

En esos momentos, me siento obligado a soltar la típica perorata del por qué elaborar pan en casa, así que estas son las razones que suelo esgrimir:

 

  • en primer lugar, ¡porque es divertido!
  • los panes que se encuentran hoy día en las tiendas, están elaborados con harina hiperrefinada, casi almidón puro y con ausencia total de fibra; en el mismo proceso de producción de esta harina, se han perdido la mayoría de los nutrientes y vitaminas que traía el cereal original
  • conseguir auténtico pan integral es difícil; el pan integral que te suelen vender está hecho de harina refinada a la que después le añaden el salvado; es decir, primero se refina la harina (proceso destructor de nutrientes) para después volver a añadirles parte de lo desechado, qué inteligente, eh!
  • comprar pan ecológico es caro y además muy difícil de encontrar
  • al hacerlo tú mismo, tienes a tu alcance infinitas recetas y variaciones
  • si además utilizas productos de calidad, preferiblemente harinas ecológicas, vas a obtener un pan mucho más sano y seguro que el pan industrial que te venden

Imagino que por ignorancia, nos hemos acostumbrado a comer exclusivamente pan blanco cuando es el de peor calidad de entre todos los panes; y ya no hablemos de conseguir panes elaborados con otros cereales como centeno, espelta, kamut…

Hasta aquí, mi sólida argumentación va quedando muy bien, hasta el momento en que mi interlocutor me suelta eso de “es que yo no tengo tiempo”. Vale, estupendo, esta es la excusa perfecta por la que para muchas cosas preferimos pagar más dinero por algo de peor calidad. Pero, ¿de cuánto tiempo estamos hablando?.

Os puedo asegurar que en hacer pan para la familia, que puede durar en perfectas condiciones tres o cuatro días, no se tarda más de veinte minutos, dependiendo de si cuentas o no con una de esas máquinas para hacer pan automáticas o amasas tú directamente. Pero, ¿cuánto tiempo perdemos viendo los anuncios que emiten durante cualquier película de televisión?.

El segundo argumento en contra siempre es el mismo: pero seguro que es más caro; pues NO, no es más caro, el pan integral ecológico hecho en casa NO es más caro que el pan integral ecológico comprado en algún sitio, si es que consigues encontrarlo; claro está que sí es más caro que comprar un par de bollitos de pan blanco, pero es que ¡no es el mismo producto!.

Desde aquí os animo a convertiros en aprendices de panadero; dedicaremos muchos posts relacionados con el pan que, hecho en casa, además de ser muy simbólico resume perfectamente una auténtica filosofía de vida.

Fuente: wwwelblogalternativo.com

El contacto de la piel aumenta las tasas de lactancia materna exclusiva

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  • La OMS recomienda dar el pecho de forma exclusiva los seis primeros meses de vida
  • Al final, y a pesar de ser éste su deseo, sólo lo hace un 25% de las mujeres
  • El contacto piel con piel en la sala de parto aumenta ayuda a aumentar este porcentaje

Llegar a la vida y hacerlo acompañado del calor de la piel de su madre. El contacto con la madre no sólo calma el llanto inicial del bebé ante el nuevo mundo sino que ayuda a aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, según constata un estudio médico.

Lactancia MaternaA pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que durante los primeros seis meses de vida sólo se alimente al bebé con leche materna y de que en España la inmensa mayoría de las mujeres quieren dar el pecho a sus bebés, al final, sólo un 25% de ellas se lo da como único alimento durante su primer medio año de vida. Para mejorar estas cifras, la OMS aconseja el contacto temprano piel con piel, una práctica que avala un nuevo estudio presentado recientemente en la Conferencia Nacional que la Academia Americana de Pediatría (AAP) celebrada en Orlando.

Según este trabajo, colocar al bebé desnudo sobre el pecho de su madre al nacer está estrechamente relacionado con el éxito de la lactancia materna exclusiva, independientemente de la edad de la madre, del tipo de parto o de la edad gestacional del pequeño. En cualquier circunstancia, este método tan íntimo aumenta las posibilidades de mantener la lactancia materna exclusiva durante el tiempo que recomiendan los expertos.

Por esta razón, cada vez más hospitales españoles incluyen esta práctica entre sus objetivos diarios y en cuanto el bebé nace, en el mismo paritorio, se le coloca en el pecho de su madre con una manta. En muchas ocasiones, incluso las pruebas se le practican sin separarlo de ella. Se trata de procurarles un ambiente cálido y confortable durante las dos primeras horas de vida, fomentando así que se inicie la lactancia materna de forma precoz en la primera hora de vida del recién nacido.

Con el objetivo de promover este hábito y, por lo tanto, de incrementar el éxito de la lactancia materna exclusiva, un grupo de investigadores revisó los registros médicos de un total de 150 nacimientos únicos, prematuros y a término en un hospital de Nueva York. Recabaron información sobre si la madre y el recién nacido tuvieron este contacto piel con piel en la sala de parto, su edad, su deseo por dar el pecho, la edad gestacional del bebé, el tipo de parto, la temperatura y el nivel de glucosa del pequeño. También tomaron nota del número de tomas que pudieran haber recibido de leche de fórmula, el peso al nacer y la duración de la estancia en el hospital.

Observamos que la combinación entre la intención de amamantar y el contacto temprano piel con piel aumentaba las tasas de lactancia materna exclusiva. Del 72% de las madres que querían dar el pecho, sólo lo hizo el 28%. En este grupo de mujeres, en el 100% de los casos, había habido ese primer contacto piel con piel en la sala de parto.

Como explica la principal autora del trabajo, Darshna Bhatt, dado que aún son muchos los hospitales que no tienen en cuenta este hecho, resulta interesante recordar que se han descrito otros beneficios de esta práctica en anteriores investigaciones, tanto para la madre como para el recién nacido. “Además de un inicio precoz de la lactancia, calma el llanto del bebé, mejora el lazo afectivo entre madre e hijo, mantiene una mejor estabilidad cardiorrespiratoria del pequeño, reduce el riesgo de infecciones, ayuda a la contracción uterina de la madre y favorece la adaptación neonatal a la vida extrauterina (saturación termorregulación, oxigenación, glucemias…)”.

“Tenemos que crear un enfoque más interdisciplinario para aumentar el conocimiento y la intención”, agrega Bhatt. “Cuando las madres declaran su intención de dar el pecho, no debería haber excusa para no poner en práctica el contacto piel con piel en cuanto su bebé nace”

 

Fuente: http://www.todomaternidad.com

Los niños tiene derecho a no dar besos ni abrazos si no quieren hacerlo

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Todo el que tenga niños sabe que en la mayoría de los casos lo más normal es que se muestre verdaderamente renuente a dar muestras de afectos tales como besos o abrazos tanto a familiares como a conocidos y lo cierto es que obligarlos a hacerlo de todos modos es la peor de las opciones en cualquiera de los casos. Lo cierto es que obligar a los niños a demostrar afecto que no les nace de manera natural en realidad no los vuelve más sociables sino más vulnerables al abuso sexual y al desarrollo de conductas sexuales de complacencia, aunque los adultos desconozcan estas graves consecuencias.

Lo máximo que se le puede solicitar a un niño es que trate a los otros con respeto, pero nunca que haga demostraciones solamente por contentar a dicha persona o al adulto que se lo indica, ellos deben tener siempre el control de las elecciones en lo referente a su cuerpo y a la forma en la que interactúan con los otros, ya que mientras más rápido asimilen que tienen el total derecho de decidir qué hacer y con quienes, mejor será su desarrollo personal y más positiva su visión sobre si mismos, aprendiendo a respetarse y a cuidarse siempre, sin importar lo que digan los otros, algo que aunque parezca simple en una situación cotidiana de “dale un beso a la tía o se pondrá triste”, en realidad tiene un significado realmente importante en cuanto a no dejar paso a la manipulación, a la obligación o al condicionamiento.

Especialistas en el tema como la cofundadora y directora ejecutiva de Kidpower Teenpower Fullpower International, Irene van der Zande que maneja esta agrupación sin fines de lucro que se especializa en brindar información sobre prevención de la violencia y seguridad personal, indica:

“Cuando forzamos a los niños a someterse al afecto no deseado para evitar ofender a un familiar o lastimar los sentimientos de un amigo, les enseñamos que sus cuerpos en realidad no les pertenecen porque tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos sobre lo que se siente bien para ellos”…“Esto lleva a que los niños sean abusados sexualmente, a que las adolescentes se sometan a comportamientos sexuales para ‘que yo le guste’ y a que los niños soporten el bullying porque todos están ‘divirtiéndose’”.

La gran mayoría de los padres no consiguen observar la magnitud del problema, obligar a un niño a tocar a la gente de forma inofensiva cuando ellos no lo sienten de forma natural los deja vulnerables a cualquier otra situación de riesgo con pederastas, teniendo en cuenta que en un alto porcentaje de casos de pedófilos, el abusivo es un conocido del niño, es sumamente probable que los adultos hayan obligado al niño a demostrarle “afecto” a ese individuo con anterioridad, por lo que el mensaje es realmente confuso para el pequeño, que se verá obligado a soportar los abusos ya que siente que eso es lo que sus padres quieren que haga.

Ursula Wagner, especialista de salud mental explica por su parte:

“envía un mensaje de que hay ciertas situaciones en las que lo que hacen con sus cuerpos no depende de ellos”…“Si son obligados a mostrar afecto aunque no quieran, más adelante los hace vulnerables al abuso sexual”.

Fuente: http://pequelia.es/77498/los-ninos-tienen-derecho-a-no-dar-besos-ni-abrazos-si-no-quieren-hacerlo/

10 verdades sobre el primer año del bebé

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1. Vas a ser malísimo en esto de la paternidad y vas a ser genial, todo a la vez, en cualquier momento. Vas a ser un padre y una madre distinto cada mañana con un hijo que será también diferente, que cambiará en cuestión de horas, o minutos, o delante de tus ojos. Habrá días buenos y días malos, minutos buenos y minutos malos, buenas decisiones y no tan buenas. Algunas cosas, probablemente un montón, las harás mal. Sé indulgente contigo mismo, porque te quieren y te necesitan como a nadie. Estás escalando el monte Everest a pelo, así que no te preocupes si al principio lo haces fatal.

2. Después del parto, el cuerpo está fofo, blando, con hoyuelos y extraño. Te avergüenzas de él y te duele, pero es precioso en su imperfección, y lo normal es que se quede así bastante tiempo. Una personita acaba de salir de ahí. Así que, con calma. Come bien. Pasea cuando estés lo suficientemente recuperada. Escucha a la gente que te dice que estás guapa. Tómatelo al pie de la letra. Recuerda por qué vales lo que vales.

3. Tu bebé no es como los otros bebés. Tu bebé es único, y tú y tu pareja sois los únicos expertos en él. Tu bebé no se portará como dicen los libros, no le gustará lo que se supone que le tiene que gustar, no hará lo que se supone que tiene que hacer y es normal y genial, perfectamente válido. Lo mejor que puedes hacer es dejar la literatura y ponerte a conocer a tu bebé. ¿Qué le gusta? ¿Qué le hace reír? ¿Cómo se duerme mejor? ¿Cómo suena cuando tiene hambre? Descubrir estas cosas te ayudará muchísimo más que las instrucciones que te dé cualquier desconocido. Tu vida o tu familia no tienen por qué parecerse a ningún modelo en concreto. Puedes seguir tus propias reglas. Sólo tienes que crear una vida que te funcione, y dar amor, seguridad y muchas sonrisas. Y si esto supone hacer una fiesta de tortitas a las dos de la mañana, no seré yo la que te diga que no la celebres. De hecho, puede que hasta me dé envidia.

4. Ya vale de decirle a la gente que todo debería ser fácil e indoloro. Vivimos en una cultura en la que la facilidad se equipara al valor de las cosas; cuanto más fácil, mejor, y si algo te cuesta más es porque te estás equivocando. Pero lo cierto es que a veces las cosas más difíciles valen realmente la pena. De vez en cuando, ocurre que las cosas que considerábamos más difíciles resultan ser las más simples y sencillas. A esto se le llama un milagro, y aunque lo puedas asociar en cierta medida a la lectura de un libro, a la alineación de los astros, a la manera mágica en que acaricias las plantas del pie de tu bebé o al té que bebes los jueves, se puede decir que se trata de un milagro. Y las probabilidades de que este mismo milagro le ocurra a TODOS LOS PADRES DEL MUNDO son ínfimas, incluso teniendo en cuenta los libros, los astros, el té y las caricias. Nuestras victorias nos hacen tanta ilusión que queremos compartirlas, pero es importante que sepamos que cada padre y cada madre se enfrenta a cuestiones diferentes. Lo que a unos les resulta sencillo puede ser la pesadilla de otros papás. Y el hecho de que tu bebé no duerma bien a las cinco semanas, aprenda a comer con cubiertos en su primer cumpleaños, llore demasiado o tus pechos se irriten al dar de mamar, no quiere decir que algo vaya mal. A veces las dificultades son positivas; nos hacen crecer. Y resulta que ser padres acarrea dificultades. Cualquier libro que te diga lo contrario es una mierda.

5. Hablando de mierda, quiero decir, de caca. Te han avisado. Te lo han contado. Pero a pesar de tanta advertencia, sigue siendo sorprendente, alarmante y absolutamente impresionante el tiempo que te vas a pasar controlando, oliendo, limpiando, evaluando, comentando, examinando y transportando caca. Acostumbraos a tratar con ella, porque la tendréis muy cerca. Así que podéis ir haciéndoos a la idea.

6. Cuanto antes descubras cómo aceptar de forma educada los consejos que no quieres oír, mejor. Por algún motivo, a la gente le encanta comentar sobre los bebés; todos tienen una opinión y todos quieren compartirla. Creo que la mayoría de los consejos que dan son bienintencionados (la mayoría, del estilo de “a mí me funcionó y estoy tan contenta que quiero compartir mi alegríííía contigo porque pareces bastante cansada”), lo cual al menos no resulta demasiado ofensivo, y es bastante sincero.

La cuestión es que puedes pasarte los próximos 12 meses a la defensiva contestando a señoras mayores o sabelotodos sin hijos o puedes decidir darle a todo el mundo el beneficio de la duda, sonreír y agradecerles sus consejos, en modo zen y convencida de que nadie mejor que tú sabe qué es mejor para tu hijo.

Si yo fuera tú, preferiría la opción zen.

Nadie va a por ti. Todo el mundo quiere que te vaya bien. Y de todas formas, que les den, porque estás criando un niño y eso es maravilloso. ¿Tu hijo ha comido hoy? ¿Está relativamente limpio? ¿Se ríe de vez en cuando? Pues ya está. Puedes asumir todos los comentarios, quedarte con los que te gusten y desechar el resto. Qué amable por su parte que se preocupen.

7. Empieza a hacer estiramientos, porque te toca ser flexible. No soy muy fan de comentarios generales como “a todos los bebés les gusta que les envuelvan en mantitas” o “el colecho es lo mejor para todos”, pero sí hay uno que apoyo: los bebés son muy inoportunos. Tus horarios, tus horas de sueño, tus récords de puntualidad, tus fechas límites, tus mejores camisetas, tus relaciones: todo se va a volver caótico y complicado. Tienes dos opciones: convertirte en un ser permanentemente cabreado, frustrado y cansado, o tragarte tu orgullo y ser flexible. Pide ayuda. Acepta el fracaso. Llega tarde. Quédate en pijama. Ignora la vajilla. Aparta lo que puedas y alégrate si consigues sobrevivir con tus necesidades básicas cubiertas. Te vas a peder alguna fiesta y otra cosas importantes, pero no importa. Al contrario, será genial.

Quizás, solo quizás, seas uno de esos padres a los que les toca un niño mágico que responde a los métodos de los libros que has leído, o que es un santo por naturaleza y se ajusta como un guante a tu fabulosa y organizada vida. A esto también se le llama milagro. Te queremos y nos alegramos por ti. Pero por favor, cállate.

8. Lo más importante que necesitas para tu bebé no es una hamaca, ni un juego de sábanas, ni un cochecito. Lo más importante que vas a necesitar para tu bebé es tu gente. Tu gente te mantendrá a flote. Te ayudarán cuando estés cansada, te alimentarán cuando estés muerta de hambre, te perdonarán cuando llegues hecha un desastre con horas de retraso, o cuando te conviertas en una amiga negligente que no se acuerda de ponerse calcetines, por no hablar de los cumpleaños. Querrán coger a tu bebé cuando estés demasiado cansada o frustrada para tenerle en brazos, porque eres imperfecta y humana y cometes errores. Te recordarán quién eres cuando estés a punto de pensar que toda tu vida se reduce a caca. Te ayudarán a mantenerte en pie.

9. Tenemos que ayudarnos mutuamente a mantenernos en pie. Criar un bebé es una de las cosas más duras que muchos hemos hecho en la vida. Podemos hacernos pedacitos, criticarnos o mirarnos por encima del hombro los unos a los otros, o podemos querernos, admirar bebés adorables, echar una mano y celebrar victorias. No es tan difícil, venga. A nadie le importa si tu método es mejor. A todo el mundo le importa lo precioso que es tu hijo, así que tomemos un café y qué te has hecho en el pelo últimamente, nena, que estás guapísima. No seamos chungos. De verdad que no es tan difícil.

10. El éxito reside en querer mejorar. Aquí tienes una verdad: no sabes mucho sobre nada. Dentro de un año, cuando tu hijo cumpla uno, seguirás sin saber demasiado. Procura acumular toda la sabiduría que puedas. Aprende de tus errores. Sé humilde. Sé abierto. Cuando sepas qué se puede mejorar, hazlo. Sé un mejor padre y madre mañana de lo que lo has sido hoy, siempre, todos los días, hasta que puedas. Prueba cosas nuevas y deséchalas sin remordimiento si no funcionan. La vida no es un concurso o un juego, es simplemente una preciosa vida. Vive cada minuto, en lugar de apuntarlos en un marcador. Y quiere a ese bebé increíble.

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Fuente: http://www.huffingtonpost.es/karyn-thurston/ser-padres-10-verdades-sobre-el-primer-ano_b_4259490.html?utm_hp_ref=spain

Violencia Obstétrica = Violencia de género, social y sexual

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En demasiadas ocasiones callamos, aceptamos, agachamos la cabeza, nos sale un hilillo de voz, rabiamos, nos culpabilizamos, nos mordemos la lengua, nos dañamos, nos traicionamos…
Y es que, resulta increíble, pero siguen pensando que nuestro “No” quiere, en realidad, decir “Sí”. Todavía piensan que tienen que decidir por nosotras, que lo hacen por nuestro bien, que nos están ayudando…

No tenemos que adentrarnos demasiado en la historia para recordar aquellas reivindicaciones feministas con las que se pretendía cambiar el modelo relacional entre mujeres y hombres; modelo marcado, entre otras cosas, por frases instauradas en el inconsciente colectivo, como: Cuando una mujer dice “No”, en realidad quiere decir “Sí” , Las niñas buenas no contestan, Sólo hay dos clases de mujeres, … etc., y que guiaban, de un modo u otro, muchas de nuestras formas de interactuar.  Durante años, desde aquellos colectivos se lanzaron eslóganes que pretendían quedarse en la memoria de la sociedad para intentar transformarla, y con frases como: “Nosotras parimos, nosotras decidimos” o “Cuando digo no, quiero decir no” se ponía de manifiesto que las mujeres tenemos plena capacidad y poder para decidir sobre nuestra sexualidad. Creo que podemos afirmar que el mensaje caló bastante hondo y nos hizo comprender a muchas de nosotras que si nuestras decisiones eran ninguneadas, infantilizadas, negadas o ignoradas estábamos siendo víctimas de maltrato, de abuso o de violación.

Pero ser conscientes de esto (que, por desgracia, en  demasiadas ocasiones no lo somos) no nos evita que nos veamos envueltas, a veces, en situaciones en las que nos sentimos niñas indefensas, nos cuesta hacernos comprender y nos siguen tratando como a personas de segunda clase a las que hay que guiar, proteger e incluso reñir, pues muchas de esas premisas obsoletas se encuentran aún vigentes y siguen guiando (con hilos invisibles y muy profundos) nuestros comportamientos, y obstaculizando las relaciones basadas en el respeto, la confianza, el amor y el “buentrato”.

Si ahora os contara que la mayoría de nosotras, en algún momento de nuestra vida, hemos sido (o vamos a ser) maltratadas en nuestra vida sexual nos parecería impensable e incomprensible en nuestros días; pero os pongo algunos ejemplos claros que todas, de una u otra forma, hemos conocido (en nuestras carnes o de oídas):

* Embarazada, en monitores, viene la ginecóloga: -Déjame que te mire. Abre… A veeer… relaja, relaja…    -¿Pero …qué está haciendo? Me duele…     -Nada, nada, ¿Tú quieres parir hoy? Pues te estoy ayudando.     -No, no, todo está bien, ¡no quiero! ¡me duele!     -Ya está. Es un poco molesto, pero verás qué pronto tienes a tu niño en brazos.    -Pero si yo no quería… Le hizo la maniobra de Hamilton sin su consentimiento; afortunadamente, “sólo” sirvió para hacerle daño.

* Mujer, en consulta ginecológica: – Quítate las braguitas cariño, te sientas y resbalas el culete hacia abajo.     – No, ahora no quiero que me explore, estoy nerviosa.     -¿Cómo que nerviosa? Venga, que esto es un momento.     -No, que mejor otro día.     -¿Pero otra vez vas a tener que coger cita? Venga, que no te va a doler. –      Es que me siento incómoda; estoy tensa y no creo que pueda relajar mi vagina.     -Bueno, tú verás qué haces, pero que eso son tonterías, que verás qué pronto terminamos.  Al final, la mujer se queda, arrepintiéndose al momento de poner sus piernas en el potro, pero sin atreverse a decir de nuevo “No”.

* Mujer, de parto, mientras la exploran: -Por favor, tapadme o cerrad la puerta… Es ignorada. Sin más. Y ya no se siente con fuerzas para volverlo a pedir.

* Mujer, de parto: -¡No grites, que asustas a las demás!     -¡¡No lo puedo evitar, me alivia, me ayudaaaa!!     –¡Pero te tienes que controlar! ¡Cuando lo hacías, no te quejabas! ¿eh? (dirigiéndose a otra matrona) …Ésta no tendrá más… seguro, aquí se planta, si no, ya te lo diré yo, …ya. Ella, por supuesto, no pudo defender su dignidad, ni contradecirla, ni nada de nada…

Son casos reales: tres amigas, y la transcripción literal de una conversación grabada en vídeo por un programa sensacionalista de partos en el Reino Unido.

Si en estos ejemplos, cambiáramos el sexo de la persona atendida, ¿Creéis que les tratarían igual (de mal)? ¿Qué profesional de la salud se atreve a manipular los genitales masculinos sin consentimiento? ¿O a ningunear la decisión de un hombre? ¿Y cuántos hombres conocéis que tengan que pedir casi llorosos lo que quieren a un sanitario? Y si les hacen daño, se disculpan. Y si un hombre pide, se le da; y si rechaza algo, se le respeta su decisión; y si se queja, se le comprende…
Evidentemente, estoy generalizando, claro está, pues cada persona es un mundo con sus propias circunstancias… Pero también lo afirmo después de observar el trato tan diferente que le dan a mi marido, por ejemplo, cuando acude a alguna consulta médica.

Las diferencias existen y son como tienen que ser. Así es la vida y bien está.
Pero lo que no admito es que sigan existiendo diferencias de género en el trato (y, por ejemplo, no las existan para tener en cuenta que nosotras, cuando somos madres, deberíamos estar plenamente protegidas y cubiertas en nuestros derechos laborales de acuerdo a nuestras necesidades y a las de nuestras criaturas), y, además, lo que más me duele es que estas diferencias se magnifiquen en momentos en que somos especialmente vulnerables: cuando vamos a ser mamás y cuando se trata de nuestra sexualidad.

Qué podemos hacer para impedir que estas situaciones ocurran :

En primer lugar, tomar conciencia:

  • Es muy importante que sigamos conociendo y transmitiendo nuestra historia de mujeres, pues los condicionamientos sociales llevados a cabo a través de nuestra educación/socialización han hecho estragos. Todavía queremos ser niñas buenas, porque nos lo pedían las personas que más amamos: mamá y papá. Todavía seguimos pensando que el bienestar de otra persona va por delante del nuestro (oigo muchas veces cómo les dicen a las niñas -y no tanto a los niños-: “Cuidado con …, que es pequeñ@” o “Vamos, déjale tu juguete, que luego ya lo coges otra vez” o “No, no, ahora no puedes jugar, que tienes que vigilar a …”) ¿Qué te decían a ti? ¿Y qué sigues diciendo tú?
  • Por otro lado, es fundamental conocer y reconocer las estructuras que sostienen el sistema patriarcal: Las interrelaciones se basan en la desigualdad y en la jerarquía siempre: Tiene poder el ser humano sobre el animal, el hombre sobre la mujer, las personas adultas sobre las niñas y niños, la fuerza sobre la debilidad, el/la jef@ sobre el/la emplead@, la/el médic@ sobre la/el paciente, etc., etc. ¿Cómo te sientes tú en cada situación? ¿Y cómo actúas? ¿Qué puedes cambiar?

Y en segundo lugar, entrénate:
– Entrénate en el lenguaje asertivo. Practica. Poco a poco irás transformando tu forma de expresarte.
– Aprende a respirar, pues, a veces, cortamos la respiración para aguantar, para no sentir, para “desaparecer”, y esto impide que podamos actuar con serenidad y desde la consciencia.
– Rodéate de “aliad@s” (puedes unirte a un grupo con el que puedas compartir experiencias y reflexionar, por ejemplo) y de acompañantes que te aporten fuerza y protección cuando lo necesites.
– Y deshazte de lo que no te sirve: la culpabilidad, la ira, la tristeza y los recuerdos,… acéptalos y que te sean útiles para realizar la transformación que necesitas.

Como véis, estas pautas os pueden servir tanto si os sentís demasiadas veces víctimas como si os reconocéis ejerciendo de “verdugos”. Pues, todas las personas, en algún momento de nuestra vida, nos hemos (nos han) situado en un lado o en el otro.

El cambio no es fácil, pero hay que intentarlo. Y sé que cada día estamos consiguiendo más.

Fuente: http://www.elpartoesnuestro.es

Fiesta Benéfica Aquarium de Palma

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El próximo fin de semana en Palma Aquarium será muy especial: celebramos la gran fiesta solidaria Yo También. Visítanos y encontrarás muchas actividades: pintacaras, talleres de manualidades, exposición de maquetas de barcos, actuaciones musicales, una colla de dimonis como fin de fiesta…
¡No te lo pierdas!

Entrada sólo 9€!!!